Se dice que esta era de profundos cambios generados por la revolución tecnológica en todas las actividades humanas, a la que hemos venido a llamar la era de la sociedad del conocimiento, es una suerte de segundo renacimiento. Esto porque al igual que en el primer renacimiento –ese donde floreció el arte, la razón y la curiosidad científica de la mano de mentes brillantes como Leonardo Da Vinci, Giordano Bruno, Copérnico, Galileo Galilei, Newton y tantas otras “beautiful minds”, que con su chispeante inteligencia, curiosidad, creatividad e ideas lograron descubrimientos revolucionarios y delinearon una nueva forma de ver el mundo que acabaron por sacarnos del oscurantismo medieval– en este segundo renacimiento también se vive “un raro momento de florecimiento masivo” (Calhoum, 2016). Ciertamente, a partir de la segunda mitad del siglo pasado, el florecimiento acelerado de la ciencia y la tecnología ha sacado al mundo del marasmo y el trauma de los horrores de la segunda guerra mundial y lo está haciendo renacer a una nueva era. Hoy, gracias al desarrollo vertiginoso de las TIC el planeta está hiperconectado y globalizado y ninguna actividad humana ha escapado a este fenómeno, menos la educación.

El espíritu innovador

Es de notar que en toda época de “florecimiento masivo” de las artes, las ciencias y la tecnología, este florecimiento está impulsado por un movimiento social alimentado por un espíritu innovador hambriento de cambios. Súbitamente, cual chispazos, una serie de pequeños descubrimientos desafían el pensamiento establecido e incendian la pradera de pasividad de sociedades aletargadas y todas las mentes creativas y curiosas se ponen a trabajar en la búsqueda de lo nuevo, hastiados de una visión estática y tradicional del mundo. Por su audacia y logros, algunos de estos innovadores se han convertido en iconos de ese espíritu de cambios revolucionarios. Así ha sucedido con Leonardo Da Vinci y en nuestra época con Steve Jobs. El primero tuvo ideas brillantes y aunque ninguno de sus proyectos vio la luz es quizá el mejor representante del primer renacimiento, y el segundo, si bien no inventó nada por si mismo, lideró el desarrollo de proyectos que han cambiado nuestra forma de comunicarnos y acceder a la información. Jobs es tal vez el mejor representante del espíritu innovador de nuestra época. El espíritu innovador, pues, lo es todo, es la fuerza detrás de los cambios.

Leonardo Da Vinci el mejor representante del espíritu del primer renacimiento. Un icono clásico y moderno a la vez, un icono siempre vigente, inagotable.

 

“Stay hungry, stay foolish” es una proclama para estar hambrientos de conocimientos y cambios y creativamente locos para imaginar un mundo diferente. Steve Jobs representa el espíritu de permanente rebeldía y búsqueda de nuevas formas de hacer las cosas que caracteriza nuestra época.

Impulsando la innovación en las escuelas

¿Cómo insuflar el espíritu innovador en las escuelas? ¿Cómo diseminar ese virus que empuja hacía el cambio entre docentes, diseñadores de currículos, proveedores de tecnología y autoridades educativas y gubernamentales? La respuesta parece estar en difundir esos chispazos que incendian la pradera, esos pequeños experimentos que dan resultados positivos. Al respecto, Vadim Polikov (2017), fundador y CEO de Legends of Learning, una empresa que desarrolla juegos educativos, propone lo siguiente: “Como científico investigador, creo firmemente en el uso de la investigación académica original para validar hipótesis y sistemas para facilitar la implementación de nuevos conceptos para los educadores.”

Probar la hipótesis y compartir la información:

Para Polikov es importante que se investigue la utilidad y el impacto de las nuevas tecnologías en la mejora del aprendizaje y difundir los resultados entre los miembros de la comunidad educativa. Para probar su punto, Polikov condujo una investigación sobre la eficacia educativa de los juegos cuyos resultados lo animaron a fundar su empresa. Él mismo narra dicha experiencia:

Junto con un equipo de la Universidad de Vanderbilt, probamos juegos cortos alineados al currículo con más de 1.000 estudiantes, en siete estados y en diversos ambientes físicos y socioeconómicos.

Los datos finales que mostraban resultados positivos por parte de los estudiantes fueron lo suficientemente importantes para mí como para iniciar una nueva empresa… Con sus conclusiones, mi esperanza es que otros educadores, innovadores y diseñadores de políticas pueden avanzar hacia prácticas académicas más fuertes. (Polikov, 2017)

 

Para estimular el espíritu innovador y romper con la comodidad del inmovilismo es necesario probar y demostrar que la introducción de nuevas tecnologías y métodos produce cambios positivos en el aprendizaje. Parafraseando un viejo axioma podríamos decir entonces que una prueba vale por mil palabras.

Facilidad de uso:

Pero no solo hay que probar que algo funciona sino que también hay que hacer que su uso sea fácil. Muchas tecnologías pueden fracasar si su uso es complicado para docentes y estudiantes. Es un reto, pues, para los innovadores diseñar y desarrollar productos y aplicaciones fáciles de usar. Solo así, estos productos serán aceptados con entusiasmo por docentes y estudiantes y originarán cambios positivos en el aprendizaje. “Uno de los aspectos más cruciales de hacer un nuevo enfoque aceptado dentro de la educación es el concepto de facilidad de uso. El tiempo de los educadores es valioso, por lo que proporcionarles algo que es fácil de usar y familiar tiene mayor probabilidad de ser implementado” (Polikov, 2017).

Una experiencia de investigación y difusión de tecnologías educativas

Muchas instituciones educativas de nivel vienen creando unidades de investigación de tecnologías educativas, para evaluar la utilidad y eficacia de las nuevas tecnologías que van surgiendo cada día y difundirlas si su uso arroja resultados positivos. Una de estas experiencias es la del Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, en México, que se dedicada al análisis y difusión de las tendencias educativas. Su objetivo es promover e impulsar el desarrollo de innovaciones educativas a través de la difusión de las tendencias y experiencias de mayor impacto en la educación superior. ¿Suena familiar? Sí, pareciera que los muchachos del observatorio hubieran leído el artículo de Polikov.

La necesidad de los evangelistas de las nuevas tecnologías para la educación

La tarea de insuflar el espíritu innovador en la comunidad educativa es enorme. Hay que cambiar actitudes y formas de pensar ancladas en el pasado o la comodidad. Quizá muchas veces has escuchado estas frases: “No es necesario”, “eso lo hacen como negocio”, “¿para qué cambiar si esto funciona?” La resistencia a la innovación se manifiesta de muchas maneras. Para cambiar estas formas de pensar, han saltado a la palestra los evangelistas de la innovación. Ellos van incansablemente de una conferencia a otra predicando la necesidad del cambio en la educación y mostrando que las nuevas tecnologías funcionan. Uno de ellos es Anant Agarwal, que se considera un Innovador en Educación, especialista en difundir las bondades de los MOOC. Aquí una de sus presentaciones en TED.

Anant Agarwal en una presentación de TED

Otro evangelista de la tecnología conocido es Jaime Casat de Google, que promueve la bondades de la oferta tecnológica de Google para la eduación.

Jaime Casap – The Role of Technology in Education

Difundir la utilidad y eficacia de las nuevas tecnologías es pues una tarea fundamental para transformar la educación. En esa tarea están empeñados compañías de tecnología, centros de investigación educativa y los evangelizadores tecnológicos.

Conclusiones preliminares

Resulta razonable que para crear una cultura de la innovación en las escuelas hay que demostrar y difundir que la innovación funciona y que mejorar el aprendizaje es posible. Hay que romper con el pensamiento petrificado con la fuerza de una prueba. Hay que abrir las mentes docentes, estudiantes, padres de familia y autoridades educativas. La innovación es tener una actitud abierta al cambio, a la experimentación de nuevas formas de hacer en busca de la excelencia. Por ello, innovar en educación no es llenar el aula de dispositivos electrónicos sino usar la tecnología como medio para lograr desarrollar sistemas o metodologías que mejoren significativamente el aprendizaje. Metodologías que puedan replicarse y demostrar siempre su eficacia. En este diálogo entre la escuela tradicional y la escuela innovadora acerca del significado de la innovación educativa, ¿dónde estás tú?


Glosario:

Innovar: Mudar o alterar algo, introduciendo novedades (RAE, 2017).

MOOC: Cursos masivos y abiertos por internet.

 

Referencias bibliográficas:

Calhoun, C. (2016). Are we really living in the age of the second Renaissance? Recuperado de: http://www.newstatesman.com/culture/books/2016/06/are-we-really-living-age-second-renaissance

García, C. (2017). La importancia de la innovación en el sistema educativo. Recuperado de: https://revistaeducacionvirtual.com/archives/2830

Polikov, V. (2017). Innovation in Education Is More than a New Approach. Recuerda de: http://www.gettingsmart.com/2017/04/innovation-in-education-is-more-than-a-new-approach/

RAE (2017). Innovar. Recuperado de: http://dle.rae.es/?id=LgzBfa6
Tarabini, A (2017). Innovación educativa: qué, por qué y cómo. Recuperado de: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/01/10/innovacion-educativa-que-por-que-y-como/

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